lunes, 8 de julio de 2013

PLANETA MARTE - CONTRADICCIONES

1 --                Minerales del subsuelo de Marte sugieren que el planeta rojo albergó vida

Nuevos datos sobre el cráter McLaughlin demuestran que este fue un entorno acuoso


Minerales encontrados en el subsuelo de Marte, en una zona situada a más de tres kilómetros por debajo de la tierra, constituyen la evidencia más firme hallada hasta ahora de que el planeta rojo podría haber albergado vida. Por eso, los científicos señalan que se debe seguir investigando en las profundidades marcianas, para determinar si este planeta tuvo o no formas de vida. Las probabilidades aumentan si se tiene en cuenta que la mitad de toda la vida en la Tierra está constituida por microorganismos simples que habitan rocas situadas bajo la superficie, a salvo de las adversidades de la intemperie.




Minerales encontrados en el subsuelo de Marte, en una zona situada a más de tres kilómetros por debajo de la tierra, constituyen la evidencia más firme hallada hasta ahora de que el planeta rojo podría haber albergado vida, señala una investigación cuyos resultados han sido publicados por la revista Nature Geoscience.

La mitad de toda la vida en la Tierra está constituida por microorganismos simples, que habitan rocas situadas bajo la superficie de nuestro planeta. Desde hace algún tiempo, los científicos han sugerido que lo mismo podría ocurrir en Marte. Ahora, esta teoría es respaldada por un nuevo estudio que sugiere que los ingredientes para la vida han estado presentes en el subsuelo durante gran parte de la historia marciana.

Cuando los meteoritos chocan con la superficie de Marte, actúan como sondas naturales, al extraer rocas originalmente situadas muy por debajo de la superficie del planeta. Investigaciones recientes han demostrado que muchas de estas rocas sustraídas por impacto del subsuelo marciano contienen arcillas y minerales cuya composición química ha sido alterada por el agua, un elemento esencial para la vida.

Por otra parte, algunos cráteres profundos de Marte han actuado como cuencas en las que parece que las aguas subterráneas emergieron dando lugar a lagos. El cráter McLaughlin, que se describe en el presente estudio, es una de estas cuencas. Contiene arcillas y minerales del grupo de los carbonatos, formados por fluidos, que podrían albergar pistas sobre si hubo o no vida bajo la superficie del planeta.

En la Tierra como en Marte 

"No sabemos cómo se formó la vida en la Tierra, pero es concebible que se originara bajo la superficie, al resguardo de las duras condiciones de la Tierra primitiva. Debido a la tectónica de placas, sin embargo, el primer registro geológico terrestre se encuentra mal conservado, así que nunca sabremos qué procesos llevaron al origen de la vida y a su evolución inicial ", explica Joseph Michalski, autor principal del estudio y geólogo del Museo de Historia Natural de Londres en un comunicado de la Universidad de Stony Brook (Estados Unidos).

"La exploración de estas rocas en Marte, donde el registro geológico antiguo está mejor conservado que en la Tierra, sería como encontrar una pila de páginas arrancadas del libro de la historia geológica terrestre. Si el registro geológico de Marte contiene o no vida, el análisis de este tipo de rocas sin duda nos enseñará muchísimo acerca de los procesos químicos iniciales del sistema solar”, añade Michalski.

Evidencias de agua subterránea

Deanne Rogers , profesora del Departamento de Geociencias de la Universidad de Stony Brook y co-autora de este estudio, utilizó datos del Espectrómetro de Emisión Térmica de la Mars Global Surveyor de la NASA y del Sistema de Imágenes de Emisión Térmica del orbitador Mars Odyssey, para detectar e identificar estos minerales del subsuelo. Los registros obtenidos demostraron ser consistentes con un entorno acuoso continuo en el suelo del cráter McLaughlin.

"Nuestra comprensión de Marte está cambiando muy rápidamente con todos los datos acumulados por las nuevas misiones", señala Rogers. "Ha habido varias observaciones y modelos recientes que señalan la posibilidad de que hubiese una gran reserva de agua subterránea en el pasado de Marte, y tal vez en su presente. Así que era de esperar que cuencas profundas, como McLaughlin, que atraviesan la capa freática, contengan evidencias de esta agua. Y este estudio ha hallado esas evidencias".


Hay que seguir profundizando para encontrar vida

La exploración actual de Marte está centrada en la investigación de los procesos de su superficie, porque las rocas sedimentarias tienen más probabilidades de presentar las mejores evidencias de habitabilidad.

Las pruebas sugieren, sin embargo, que el ambiente de la superficie marciana ha sido bastante inhóspito para la vida durante miles de millones de años.

En futuras misiones, los científicos podrían optar por analizar también rocas relacionadas con el subsuelo, o tal vez ambos tipos de roca para cubrir áreas en las que las rocas sedimentarias se formasen gracias a fluidos del subsuelo.

Michalski concluye: "En este artículo, presentamos un argumento decisivo para la exploración del subsuelo marciano, al igual que la superficie del planeta rojo. Pero yo personalmente no creo que debamos tratar de perforar el subsuelo en busca de vida antigua. En cambio, podemos estudiar las rocas que han sido desplazadas de forma natural hasta la superficie de Marte, como consecuencia del impacto con meteoritos, y buscar cuencas profundas a cuyas superficies hayan accedido los fluidos”.

Un conocimiento interdependiente

Otro de los coautores de la investigación, John Parnell, geoquímico de la Universidad de Aberdeen, comenta: "Esta investigación ha demostrado cómo los estudios de la Tierra y Marte son interdependientes. Lo que hemos observado de los microbios que viven bajo continentes y océanos de la Tierra nos permite especular sobre los hábitats de formas de vida del pasado de Marte, que a su vez nos muestran cómo pudieron vivir las formas de vida terrestre primitivas. Sabemos por la historia de la Tierra que los planetas enfrentan condiciones traumáticas, como eras heladas o la colisión con meteoritos, en las que la supervivencia puede depender de estar muy por debajo del suelo. Así que tiene sentido buscar pruebas de vida en ese ambiente subterráneo, en los registros geológicos tanto de la Tierra como de Marte. Pero una cosa es hacerlo en nuestro planeta… necesitamos ser inteligentes y hacerlo también en Marte".

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2 --                                                La NASA no encuentra signos de vida en Marte

Curiosity ha analizado en su laboratorio incorporado la compleja química del suelo marciano por vez primera


Las expectativas generadas por un posible anuncio de presencia de materia orgánica en Marte se vieron ayer frustradas por la NASA. De momento, no han aparecido signos de vida en el planeta rojo, sino muestras de oxígeno, cloro y azufre, así como de vapor de agua, señala la organización. Entretanto, el rover Curiosity sigue su camino hacia su destino final, la falda del Monte Sharp. Los responsables del proyecto, por su parte, declaran su intención de seguir buscando. Por Yaiza Martínez.



Zanjas realizadas por la pala del Curiosity en Rocknest para obtener muestras del suelo marciano. Fuente: NASA.
Zanjas realizadas por la pala del Curiosity en Rocknest para obtener muestras del suelo marciano. Fuente: NASA.
Tras la expectación generada hace unos días por las declaraciones del principal investigador del Mars Science Laboratory (MSL), John Grotzinger, sobre posibles hallazgos “históricos” en Marte –muchos pensaron entonces en un inminente anuncio del descubrimiento de signos de vida marciana-, la NASA lanzó ayer uncomunicado “frustrante”.

En él se explica que el vehículo explorador Curiosity –que lleva en el planeta rojo desde el pasado seis de agosto – ha utilizado todos sus instrumentos para analizar la compleja química del suelo marciano por vez primera. Los resultados, aunque interesantes, de momento no señalan que haya habido vida en este planeta.

El laboratorio incorporado en el rover incluye la herramienta Sample Analysis at Mars (SAM) y el instrumento Chemistry and Mineralogy (CheMin). SAM ha aplicado tres métodos para analizar los gases producidos al calentar muestras de arena marciana polvorienta en un pequeño horno.

Uno de los tipos de sustancia que SAM buscaba con este procedimiento eran compuestos orgánicos –muestras que contengan carbono-, que resultan esenciales para la vida. Sin embargo, hasta ahora este hallazgo no se ha producido.

Pero los investigadores de la NASA no tiran la toalla, a juzgar por las declaraciones de Paul Mahaffy, principal investigador del proyecto SAM: “No hemos encontrado una detección definitiva de materia orgánica marciana en este lugar, pero seguiremos buscando en diversos puntos del cráter Gale”.


Una pista posiblemente falsa

Lo que sí ha encontrado Curiosity es vapor de agua, oxígeno en pequeñas proporciones, azufre y cloro.

Asimismo, SAM ha identificado de manera tentativa perclorato de cloro, una sustancia química reactiva que ya había sido encontrada con anterioridad en el suelo ártico marciano por la sonda Phoenix.

Por otra parte, SAM detectó también metano clorado, un compuesto orgánico del carbono que inicialmente llamó la atención de los investigadores. Análisis posteriores revelaron, sin embargo, que aunque el cloro albergado en estas muestras era de origen marciano, el carbono podía tener un origen terrestre, y haber sido llevado hasta Marte por el propio Curiosity.

Todos estos hallazgos fueron llevados a cabo a partir de muestras recogidas por el rover en un área del cráter Gale conocida como “Rocknest”. Esta zona se encuentra a kilómetros de distancia del destino principal del Curiosity, que es la falda del Monte Sharp.

Con el espectómetro de rayos x, APX, y la cámara Mars Hand Lens Imager (MAHLI), situada en el brazo del vehículo explorador, los investigadores de la NASA pudieron también confirmar que los elementos químicos de Rocknest tienen una composición y una textura aparente similares a los de otros sitios visitados anteriormente por otros vehículos exploradores: los rovers PathfinderSpirit y Opportunity.

El equipo del Curiosity eligió Rocknest como primer lugar de investigación porque esta zona contiene muestras antiguas de suelo, ya que es un viejo lecho de río inactivo, en el que se han acumulado y formado capas de polvo

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3 --                     Una corriente de agua recorrió con fuerza Marte, revela Curiosity

El análisis de piedras encontradas en el planeta rojo determina la velocidad y la distancia alcanzada por un antiquísimo caudal


Esta semana, el rover Curiosity de la NASA ha hallado evidencias de que, en algún momento, una corriente recorrió con fuerza la región del planeta rojo que ahora mismo analiza el vehículo. Con su cámara, el rover ha logrado fotografiar gravas forjadas por antiguos arroyos. Por Marta Lorenzo. 


Una de las fotografías de Curiosity en la que se puede apreciar las gravas redondeadas por la corriente de agua. Fuente: NASA.
Una de las fotografías de Curiosity en la que se puede apreciar las gravas redondeadas por la corriente de agua. Fuente: NASA.
El rover Curiosity de la NASA ha hecho un nuevo descubrimiento: ha hallado evidencias de que, en algún momento, una corriente recorrió con fuerza la región del planeta rojo que ahora mismo analiza el vehículo.

Las prueba consiste en imágenes de gravas forjadas por antiguos arroyos, y que los científicos calculan podrían tener miles de millones de años.

Los investigadores están estudiando fotografías de estas piedras, cimentadas en una capa de roca. Sus tamaños y formas proporcionan pistas sobre la velocidad y la distancia alcanzada por el flujo de una antigua corriente.

"Por el tamaño de la grava que llevaba este flujo, podemos deducir que el agua se movía a alrededor de un metro por segundo, y que su profundidad podría ubicarse en algún punto entre el tobillo y la cadera", afirma el co-investigador del proyecto Curiosity, William Dietrich, de la Universidad de California, en Berkeley, en uncomunicado de la NASA.

El rango del tamaño de estas gravas se encuentra entre el de un grano de arena y el de una pelota de golf. Algunas son angulares, pero muchas son redondeadas. Estas formas indican que fueron transportadas, mientras que su tamaño señala que no pudieron ser transportadas por el viento, afirman los investigadores.

"Se han escrito muchos artículos sobre los canales de Marte, con hipótesis muy diversas sobre las posibles corrientes del planeta rojo. Ésta es la primera vez que realmente estamos viendo grava transportada por agua en Marte, lo que supone pasar de la especulación sobre el tamaño del material de los lechos a la observación directa del mismo”, añade Dietrich.


Flujos continuos o repetitivos

El sitio analizado se encuentra entre el borde norte del cráter Gale y la base del Monte Sharp, una montaña situada en el interior de dicho cráter.
Las primeras imágenes de la región de la órbita de Marte permiten una interpretación adicional del conglomerado de grava. Las fotos muestran un abanico aluvial de materiales arrastrados desde el borde del cráter, surcado por numerosos canales apreciables.

La forma redondeada de algunas de las piedras del conglomerado indica que estas fueron transportadas una larga distancia desde la parte superior del borde, en la que un canal denominado Paz Vallis desembocaba hacia el abanico aluvial.

La abundancia de canales en dicho abanico sugiere, por otro lado, que en aquella zona existieron flujos continuos o repetidos durante mucho tiempo, y no sólo una vez o por unos pocos años.

El descubrimiento ha sido el resultado del examen realizada con el teleobjetivo de la cámara del Curiosity, durante los primeros 40 días después del aterrizaje del rover en el planeta rojo.

En el entorno en el que ahora se encuentra el vehículo, los científicos de la NASA podrán utilizar Curiosity para conocer la composición elemental de los materiales allí presentes, un análisis que podría revelar características del medio ambiente húmedo que formó estos depósitos.

¿Sería ese ambiente húmedo una prueba de que, alguna vez, hubo vida en Marte? Según los investigadores, no es eso lo que busca Curiosity. El rover solo está analizando la habitabilidad del planeta. En este sentido, la zona encontrada, surcada de canales, constituye el primer entorno potencialmente habitable hallado en el planeta rojo.

Pruebas previas de la existencia de agua en Marte

2010. Científicos del Imperial College de Londres y del University College de Londres, del Reino Unido, afirmanque, hace 3.000 millones de años, Marte era un planeta cálido y húmedo, que albergaba lagos de gran tamaño producidos por el hielo fundido durante la Era Hespérica, la segunda de las tres eras geológicas marcianas. Esta afirmación fue fruto del análisis de imágenes en alta resolución tomadas por el Orbitador de Reconocimiento de Marte de la NASA.

2010. Científicos de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, descubren nuevas evidencias de un gran océano que cubrió nada menos que un tercio de la superficie de Marte, hace 3,5 mil millones de años.

2011. La sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) envía imágenes del planeta rojo que muestran la cordillera de Phlegra Montes, una región de Marte en la que las inspecciones radar indican la existencia de grandes cantidades de agua helada bajo la superficie.

2012. La sonda Mars Express de la ESA encuentra pruebas, gracias a su radar MARSIS, que indican que una parte de Marte estuvo cubierta por un océano.

2012. Las sondas Mars Express de la ESA y Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA encuentran pruebas de la existencia de acuíferos subterrános en Marte durante sus primeros miles de millones de años.
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4 -----Encuentran en un meteorito marciano un elemento clave para la formación del ARN

Un análisis revela abundancia de boro en muestras de arcilla del planeta rojo


Investigadores del Manoa NASA Astrobiology Institute (UHNAI) de la Universidad de Hawaii han descubierto altas concentraciones de boro en un meteorito marciano hallado en 2010 en la Antártida. Se sabe que este elemento químico, en estado de oxidación (borato) habría jugado un papel clave en la formación del ARN, uno de los elementos básicos para la vida.



Imagen de microscopio electrónico que muestra las vetas de arcilla presentes en el meteorito marciano analizado, y que contienen boro.  Fuente: UH.
Imagen de microscopio electrónico que muestra las vetas de arcilla presentes en el meteorito marciano analizado, y que contienen boro. Fuente: UH.
Investigadores del Manoa NASA Astrobiology Institute(UHNAI) de la Universidad de Hawaii han descubierto altas concentraciones de boro en un meteorito marciano.

Se sabe que este elemento químico, en estado de oxidación (borato)‎, podría haber jugado un papel clave en la formación del ARN‎, uno de los elementos básicos para la vida.

Según publica el UHNAI en un comunicado, un equipo de investigación, The Antarctic Search for Meteorites, encontró este meteorito marciano en la Antártida, en una campaña realizada entre los años 2009 y 2010. Los minerales contenidos en él, así como su composición química, mostraron claramente su procedencia marciana.

Haciendo uso de una microsonda iónica, un instrumento que cuantifica los elementos e isótopos de los materiales a escala microscópica, el equipo analizó las vetas de arcilla presentes en el meteorito. Tras excluir de éste todos los elementos terrestres que lo contaminaban, se determinó que en dicha arcilla había abundancia de boro, en concreto, una cantidad diez veces mayor que la encontrada en cualquier otro meteorito previamente estudiado. Los resultados del hallazgo han aparecido detallados en la revista PLoS ONE.

Hizo posible la primera molécula con información

"Los boratos pueden haber sido importantes para el origen de la vida en la Tierra, ya que estabilizan la ribosa (monosacárido de cinco átomos de carbono de alta relevancia biológica), que es un componente crucial del ARN. Se cree que, en la vida primitiva, el ARN fue el precursor de la información del ADN ", explica James Stephenson, investigador del UHNAI.

De hecho, el ARN pudo haber sido la primera molécula que almacenó información y que la transmitió a la siguiente generación, un mecanismo crucial para la evolución. Aunque posteriormente la vida desarrolló un mecanismo sofisticado de síntesis del ARN, las primeras moléculas de ARN debieron formarse sin esa ayuda.

Uno de los pasos más difíciles en la creación no biológica del ARN es la formación de azúcares como la ribosa. Pruebas previas de laboratorio habían demostrado que, sin borato, los productos químicos disponibles en la Tierra primitiva no podrían haber desarrollado este monosacárido. Sin embargo, en presencia de borato, la ribosa se produjo de forma espontánea y se estabilizó.

El descubrimiento ha sido fruto de un trabajo interdisciplinar. Stephenson es biólogo evolutivo y su colaboradora, Lydia Hallis, es cosmoquímico (está especializada en el estudio del origen y desarrollo de los elementos químicos y sus isótopos en el Universo).

Según Stephenson, "teniendo en consideración que el boro estuvo implicado en la aparición de la vida, yo creía que este elemento había sido considerado en el análisis de los meteoritos". La doctora Hallis le comentó que no, que apenas había sido estudiado. Además, le informó del instrumental especializado necesario para analizar el boro disponible en UHNAI, donde ella trabaja.


Una forma de entender la aparición de la vida

En nuestro planeta, los sedimentos y depósitos de borato en arcilla son relativamente comunes, pero nunca se habían encontrado en un cuerpo extraterrestre. Esta nueva investigación sugiere que cuando la vida estaba comenzando a desarrollarse en la Tierra, el borato también se hallaba concentrado en depósitos de Marte.

Esto implicaría, según Hallis, que la Tierra y Marte habrían tenido mucho más en común entonces que actualmente. Con el tiempo, el planeta rojo habría perdido gran parte de su atmósfera y de sus aguas superficiales, pero meteoritos antiguos habrían preservado estas arcillas de los períodos más húmedos de la historia marciana.

Los científicos creen que esta arcilla de Marte podría tener hasta 700 millones de años de antigüedad. La recuperación de zonas de la corteza terrestre gracias a la tectónica de placas ha evidenciado la existencia de arcillas de esta misma antigüedad en nuestro planeta, por lo que se piensa que las arcillas marcianas podrían proporcionar información esencial sobre las condiciones del medio ambiente en la Tierra primitiva.

La presencia de antiguas arcillas enriquecidas con borato en Marte implicaría que éstas podrían haber estado también han presentes en esa época terrestre y que habrían sido auténticos paraísos químicos en los que uno de los componentes moleculares claves para la vida podrían haberse formado.

Referencia bibliográfica: 

R

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