sábado, 3 de diciembre de 2016

Vieron a un elefante y tenía algo en la cabeza

Los veterinarios de Wildlife Area Research & Rehabilitation Trust (AWARE), una organización de Zimbabwe que trabaja asistiendo a los animales en Mana Pools National Park, hallaron hace unos días a un elefante con un disparo en su cabeza.
Inmediatamente pensaron que se trataba de un elefante que había sido alcanzado por las balas de un cazador.
Pero para sorpresa de todos, el tipo de bala que extrajeron del cerebro del elefante no concordaba con las más usadas para la caza. ¿Qué le habrá ocurrido a este elefante? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los veterinarios lo rescataron mientras patrullaban la zona en una camioneta de asistencia.
El elefante, que se llama Pretty Boy, salió al encuentro de ellos, como si hubiera sabido que necesitaba ayuda.
Inmediatamente vieron el agujero en su cabeza y acudieron a ayudarlo.
Se acercaron cautelosos al elefante, se ganaron su confianza y luego lo durmieron con un tranquilizante. El elefante se mostraba muy tranquilo y apacible. Probablemente estuviera tan adolorido que solo buscaba afanosamente ayuda para calmar su agonía.
En cuanto Pretty Boy se durmió, los veterinarios comenzaron a examinarlo.
Le hicieron una tomografía y vieron que la bala estaba alojada en el hueso del cerebro.
Midieron la profundidad de la herida.
La herida estaba infectada y secretaba una rara sustancia gris entremezclada con pus y sangre.
El tejido ya estaba necrótico. Los veterinarios intervinieron quirúrgicamente al elefante. Extrajeron fragmentos óseos necróticos de sus senos paranasales.
De su interior salía un mal olor, propio de la infección que le había provocado la herida.
Pero, por suerte, lograron extraer todo.
Limpiaron bien, administraron antibióticos y esperaron a que Pretty Boy despertara.
Cuando el elefante se levantó, estaba muy aturdido y al parecer tuvo un fuerte dolor de cabeza que lo hizo lanzarse contra un árbol varias veces.
Los veterinarios estaban consternados al ver a Pretty Boy luchando contra el dolor, pero ya no podían hacer mucho más. Sin embargo, al pasar unos minutos, el elefante se repuso y siguió su camino.
Los veterinarios han monitoreado la recuperación de Pretty Boy.
Por suerte, el chico es fuerte y ha respondido muy bien.
Ya vuelve a su vida normal.
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